Lo que el ojo no ve
Hay veces en las que uno lamenta ser invisible. Principalmente cuando ese uno descubre (o le descubren a) fotógrafos como Chema Madoz. Se me ocurren muchos comentarios pedantes al respecto, pero sé que espantaría a muchos y no deben perderse a un tipo tan divertido. Que les guste.
Vía El laberinto de Tiamat.



