Feynman
Preparando una de mis próximas entrevistas de trabajo (algún día escribiré sobre ello), me he encontrado este texto de uno de los físicos más brillantes del siglo XX: Richard Feynman.
Básicamente, es una crítica a las pseudociencias (cargociencias, las llama él). Pero cuando alguien tiene la cabeza lúcida, la tiene para todo. Da igual que intentes reducir tu ámbito a la ciencia si lo que impartes es sabiduría. Sé de muchos que podrían leer con provecho este texto. Para muestra:
La forma más sencilla de explicar esta idea puede ser echar mano de la publicidad comercial. La noche pasada oí un anuncio que afirmaba que el aceite Wesson no empapa los alimentos. Bueno, eso es cierto.
No es una afirmación deshonesta; pero no basta esa forma de honestidad. No, la cuestión es una cuestión de integridad científica, algo que está muy a otro nivel. El hecho que habría que haber añadido es que ningún aceite se embebe en los alimentos si se opera a cierta temperatura. En cambio, si se opera a otra, todos se embeben, incluido el aceite Wesson. Así pues, la información que el anuncio comunica no es el hecho, sino una consecuencia intencionada, aunque cierta. Y es de la diferencia entre unos y otros de lo que hemos de tratar.



