Yo no sé qué pasa en marzo-abril, pero últimamente no paro de ir a celebraciones cumpleañeras. La gente empieza a cumplir años y, dada mi falta de personalidad, acabo por dejarme arrastrar por esa dinámica. Me doy cuenta de que me hago mayor porque cada vez más las conversaciones a mi alrededor a giran en torno a hipotecas y a frases como "vamos a tener un niño". Antes cuando mis amigos decían eso, lo hacían llorando o comprando un billete para Australia, según el género del amigo en cuestión. Ahora te lo dicen con cara de bobos felices, los muy inconscientes.
Para mí este tipo de conversaciones son una especie de vistazo al típico futuro apocalíptico lleno de típicos ciborgs de la hostia con brazos como croissants. Cuando me hablan de que Frank(enstein) y su novia (que también es de la pandilla) ya comparten hipoteca me siento como un John Connor cualquiera:
- Anómalo, me han enviado del futuro para contactar contigo.
- ¡Hotia! ¡Maragall! -si en América los ciborgs se parecen al gobernador de California, aquí tendrá que ser mínimo un President- ¿Qué dices? ¿No me digas que voy a ser líder de la resistencia?
- No, pero vas a tener un peaso hipoteca naranja que ríete tú de lo que se van a gastar los colegas en la OPA.
Si vendo el argumento, Terminator 4 volverá a dar miedo.