Tras mucho tiempo en el paro uno se la juega con cualquier cosa. Así me vi el otro día en la planta quinta de la FNUCK, postulando por mi chaleco granate de vendedor.
Lo primero fue disfrazarme de tío cool. Para ello basta con una camiseta medio friki, unas gafas de pasta y una sudadera con capucha. Llevando esto, ningún cool se fijará en vuestra invisibilidad. Simplemente criticarán la camiseta entre ellos, aunque tengan una exactamente igual.
En la FNUCK no hacen entrevistas, hacen "dinámicas de selección". Esto signfica que juntan a un montón de gente en las puertas del servicio, para confusión y despiste de sus usuarios legítimos y luego les ponen a hacer tonterías juntos. Supe que todo estaba perdido cuando vi entrar a la chica con rastas. ¡Mis gafas de pasta no podían cotra una tía con rastas! (rima estúpida, por otra parte). Pero decidí seguir adelante.
"Adelante, seguidme", dijo la de selección de personal en ese momento.
Lo primero es presentarse. Todos en círculo diciendo su nombre, como en los campamentos. El que iba justo delante de mí dijo: "me llamo Anómalo y he estudiado Invisibilidad".
- Oye, perdona -dije yo-. Es que ese soy yo, que te has debido equivocar.
- No, no, soy yo.
Entonces me di cuenta de que era Francisco, el Hombre OPaco, mi archienemigo. Algún día os hablaré de él, pero de momento ya me estaba haciendo la puñeta.
La dinámica consistía en que los nueve íbamos en un globo tras un holocausto nuclear... lo normal: "¡oh, no! ¡¡La guerra nuclear!! ¡Corramos al globo!" ¿Qué cabe pensar de una entrevista de trabajo que empieza con un holocausto nuclear?
En fin, allí íbamos en un globo los nueve últimos supervivientes de la tierra, hacia una isla a la que no podríamos llegar si no convecíamos a alguno de que saltara del globo en cuestión. Si uno de nosotros hubiera sido David Meca, no hubiera habido duda. Si otro hubiera sido George Bush, tampoco. Pero, claro, el pardillo de Bush en lugar de subirse a un globo, había perecido por la estupidez de ocultarse en un bunker anti-nuclear. Tooooooonto.
- Ahora os diré la profesión de cada uno, para que defendáis por qué seréis útiles en la isla. Tú cazador, tu albañil...
Era como ver al Amo del Calabozo: "tú el bárbaro, tú el arquero. Acrobata, magos y el caballeroooooo. ¡Dragoooones y mazmorraaaaas!". Jiiiiijiji
- El chico pálido que está cantando por lo bajo va a ser juez.
- ¡Como Klaus!
Apuntó algo en su papel, pero yo sabía que estaba nominado para saltar del globo. Peor hubiera sido ser abogado.
- ¿Un juez no es como un abogado? -preguntó alguien, a quien denominaremos cariñosamente la Odiosa Bastarda.
La Odiosa Bastarda era la botánica del grupo. No sé lo que quería cultivar, pero evidentemente no quería jueces por allí.
- ¿Y para qué sirve una botánica? Si por lo menos fuera bióloga, como Ana Obregón...
- ¿Podemos votar quién salta basándonos en su sentido del humor? -preguntó la Odiosa Bastarda.
La discusión fue ardua y dura: "que no salto". "¡Que sí!". Hasta que la chica de rastas, que era ingeniero, dijo: "salto yo". La miré. Miró mis gafas de pasta. Miré sus rastas. ¡Qué jodía! Sabía que lo tenía ganado por su pelo y encima quedaba de guay por salvar voluntariamente a la Humanidad. Una Humanidad que tenía que recrearse basada en un Hombre Invisible, Francisco, la Odiosa Bastarda y cinco más. En el fondo era como para pensarse si realmente merecía la pena seguir en el globo...
Así, todos menos una bajamos las escaleras hacia la plaza del Bastón. ¿No querías saltar? De modo que el OPaco y yo, nos fuimos de cañas con la de rastas...
Para terminar, señores de la FNUCK, que yo sé que me leen: todo es una broma: ¡me encannnnntan sus dinámicas de selección de personal! ¿Cuándo empiezo?