Pues no era un sable láser
A pesar de las muy buenas razones de los comentaristas habituales, es posible que alguien se quedara con la duda de qué era el regalo.

Y no digo más, que a buen encendedor, pocas palabras bastan.


Inquietante. No sería el primero al que le echan un sable láser los Sabios de Oriente. Por no mencionar el tema del asma...
No teman, no les dejaré muchos días con la incógnita.