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sábado, agosto 02, 2008

Que tengan suertecita

sábado, julio 26, 2008

Mi cámara y yo

Es sábado. Toca post de los habitantes de esta casa, así que me voy a buscar a Zoquete, que se me ha ocurrido un chiste sobre que un tipo hecho de madera pase unos días junto al mar buenísimo que... Ah, que no quiere salir porque sigue con quemaduras graves y en la UCI no me dejan pasar con la cámara digital.

Bueno.

Él se lo pierde.

Saborío.

Gaaaaaaaaaaata. Tengo aquí la cámara para hacer un post de esos en los que en lugar de mostrarte como la dulce felina que eres, te mostramos como una bestia salvaje y asesina. ¿Qué te parece si te hago una foto mientras...?

Después de este post, creo que voy a tener que aprender a dibujar.

Nunca debí dejarle ver programas del corazón.

sábado, julio 12, 2008

Garras

Uno se encuentra esto en la funda de sus gafas:

Veamos: arañazos obviamente producidos por unas garras en un momento en el que en casa sólo estábamos Gata, Zoquete y yo, un hombre invisible. Lo bueno de este piso es que no vienen muchos vendedores ambulantes.

Descartándome a mí, que este mes me he cortado las uñas, sólo quedan dos sospechosos. Y no hace falta ser del CSI para saber quién es el culpable.

Basta recordar que la Gata es más de afilarse las garras con mis pantorrillas.

sábado, julio 05, 2008

Concierto

Uno de los habitantes de este piso, sólo uno, vio ayer el concierto de Shakira en el Rock in Río de Madrid. ¿Cuál? Les doy una pista:

¿Ya? ¿Lo han adivinado?

sábado, junio 28, 2008

Crackeado

Estaba yo en el curro tan tranq... trabajando duramente cuando me dije: "Voy a mirar mi blog antes de bajar a por el café".

Una manía muy extrendida entre los blogueros es la de consultar compulsivamente nuestras bitácoras, como si esperáramos que se actualizaran solas.

Y así es.

Pero no veas qué susto cuando lo que me encontré fue esto:

Vale, lo bueno es que se ha actualizado sola. Pero lo malo... ¡es que se ha actualizado sola!

Así que eché a correr a casa (la ventaja de ser invisible es que fácil irse de un sitio sin que se den cuenta. La ventaja de ser yo es que es fácil dejar de hacer mi trabajo sin que se den cuenta). Llegué a casa y lo supe:

Supe que lo que más me fastidia es que haya cogido tan bien mi inimitable estilo.

sábado, junio 21, 2008

La vacuna de la Gata

No, no nos hemos puesto una inyección para que la Gata no nos haga daño (cuánta negación en una misma frase).

Es más bien que el otro día vino a casa un amigo nuestro que es veterinario. Aunque eso lo supimos después... er... me estoy perdiendo. El veterinario nos dijo que era tiempo de vacunar a la Gata antes de que cogiera alguna enfermedad. "Si coge a una enfermedad, la destroza", dije yo. Pero como el veterinario no conoce a la Gata, no captó mi sagaz sentido del humor.

Zoquete y yo estuvimos sopesando qué íbamos a hacer... digoooooo... cómo lo íbamos a hacer. Porque en todo momento estuvo claro que había que vacunarla. Por su bien, claro. Glups.

La primera opción fue que lo hiciera José Tomás. Le llamamos y el tío estuvo de acuerdo y tal. Al día siguiente el tipo se lanzó contra un morlaco de 600 kilos y nos llamó desde la enfermería:

- ¡Qué pena, eh? Que no voy a poder ir... mecachis. Oye, que suerte y tal.

Probamos con otros candidatos, pero la única que se mostró medio dispuesta fue Ana Obregón y no nos dio buen rollo. Así que decidimos hacerlo nosotros mismos. El plan que más nos convenció fue el de que uno la distrajera mientras el otro se acercaba darle el jeringuillazo.

Anómalo: ... mientras el otro se acerca invisible desde detrás y sin que le vea, le pone la vacuna antes de que pueda ver qué pasa.

Media hora más tarde, cuando Zoquete captó la indirecta por fin, nos jugamos a cara o cruz quién la distraía y quién la pinchaba.

Anómalo: Cara le distraes tú, cruz yo le pongo la inyección. ¡Cara!

Cuando Zoquete se cansó de reírse de mí porque él sólo iba a tener que distraerla, pusimos en marcha el plan.

¡Qué éxito, oigan! Sobre todo Zoquete, que hizo su parte a la perfección. De verdad, no puedo parar de decirle lo bien que la distrajo.

Sobre todo desde que me enteré que dentro de un mes hay que ponerle otra.

sábado, junio 14, 2008

Indiana er... Jones

En casa hemos decidido firmar una tregua en nuestras disputas para irnos juntos a ver la última película de Indiana Jones. Una tregua de mutuo acuerdo. En ningún caso deben pensar que fuera la Gata quien tuvo la idea y quien nos dejara acompañarla puesto que, de una forma u otra, le fuéramos a pagar la entrada.

Vaya por delante que a nosotros nos gustó. Tanto que, según acabó, quisimos ir a casa para ver la trilogía original. Lo que pasa es que nuestro DVD... er... digamos que Zoquete cometió el error de abrirlo justo cuando Gata pasaba por delante.

Pero como teníamos muchas ganas de ver la trilogía, decidimos... suecarla.

Y así pasamos el rato.

Qué elegante lo de ir con sombrero, oyes.

sábado, junio 07, 2008

La franja de Gata

Las aguas empiezan a volver a su cauce poco a poco. Y no lo digo sólo porque haya dejado de llover.

La cosa es que al final enviamos a Zoquete a negociar con la Gata. Por aquello de que es el único que no necesita usar Betadine después de hablar con ella (con un poco de Pronto se apaña).

El acuerdo ha sido inmejorable, teniendo en cuenta la diplomacia (España tiene a Moratinos, yo a Zoquete, qué le vamos a hacer). Hemos dividido la casa equitativamente en una parte para la Gata y otra para nosotros. Con derechos de paso, eso sí:

Vamos, que si la Gata quiere pasar por nuestra zona, puede.

sábado, mayo 31, 2008

Puntos de vista

Estarán de acuerdo muchos de ustedes en que la teoría de la relatividad dice que que todo depende del punto de vista del observador.

Lo cierto es que los que estén de acuerdo en eso, saben poquita Física, pero vale para ilustrar el post de hoy.

Como ustedes recordarán, en episodios anteriores nuestro plan para echar a la Gata de casa salió un pelín... er... al revés. Dice Zoquete que hemos tenido suerte de quedarnos en la calle justo la semana en que ha estado lloviendo todos los días, que si no, qué sed.

Zoquete es idiota.

Desde el cariño lo digo.

Total, que hemos trazado un plan para volver al hogar. Una vez constatado que nuestros padres no nos dejaban entrar en sus casas, decidimos volver a nuestro piso alquilado y ya pensamos un plan nuevo.

Tras repasar varias películas de James Bond, la serie completa de Alias y los últimos capítulos de Yo soy Bea estos porque insistí... ó. Ejem. Insistió la novia de Zoquete, quiero decir. Ejem.

Pues después de todo eso tuvimos muy clara la forma de recuperar nuestro hogar. Nos miramos, sincronizamos nuestros relojes y cuando por fin estuvimos listos... empezamos a suplicar desde la puerta.

Horas después (y aquí viene lo de la relatividad), oímos algo dentro de la casa y el batiente se abrió levemente.

Lo que vio Zoquete fue esto:

Y debió de pensar algo así como: "qué mooooooona, al final ha cedido. Si es que no se le puede negar su corazoncito. Qué malos hemos sido con ella".

Sin embargo, esos resultados cambian si alteramos levemente el punto de vista del observador y lo situamos, por ejemplo, en el mío.

"Er... Zoquete, tú quédate ahí, que yo voy a... mmm... a por... hum.... escapar."

sábado, mayo 24, 2008

Maniobras diplomáticas

Sabemos poco de nuestra inquilina intrusa. Por ejemplo, ya conocíamos su intrínseco egoísmo, pero además hemos deducido que es asturiana. Ambos hechos confluyen en que se pasa la vida diciendo "miu, miu". Aquí vamos a tener otra fuente de conflicto porque yo también soy muy... asturianu. Er... y que la mitad de las cosas que afirma poseer, son mías en realidad.

También sabemos ya cómo se llama, pero nos da miedo que lea este blog y sepa que nos referimos a ella, así que la llamaremos pon un nombre en clave. Zoquete y yo nos referimos a ella como "la Gata".

El nombre se le ocurrió a Zoquete.

Y os recuerdo que es modelo.

Por lo demás, hemos diseñado un plan para librarnos de ella. Aprovecharemos un despiste para quitarle sus cosas (las suyas de verdad, no las suyas-nuestras) y sacárselas de casa. Por si no capta la sutil indirecta, en cuanto salga a por ellas, cerraremos puertas y ventanas y las atrancaremos con algo. Zoquete ha dicho algo de un familiar y un par de brazos extra. No tengo claro que sea una metáfora de que nos vaya a ayudar, así que declino su oferta.

Dicho y hecho, a la menor oportunidad hemos cogido las cosas de la Gata y las hemos llevado al exterior (jijiji).

Admitámoslo, no podemos calificar la acción de éxito rotundo:

Pero al menos tenemos un comedero y un bebedero para compartir.

sábado, mayo 17, 2008

El tercer homb... inquilino

El miedo se apodera de nosotros como si fuéramos los únicos sexualmente activos de una película de terror. O como si fuéramos Rajoy en un congreso del PP. O como si fuéramos Esther la de OT en un conservatorio (aquí, haciendo chistes para un espectro de audiencia lo más amplio posible. Ay, espera, falta...). O como si fuéramos Pocoyó en... er... en un fondo de color... hum... naranja (vale).

Saben ustedes que durante semanas hemos tenido una intrusa en el hogar. Al principio estaba bien. Parecía simpática y muy mona. Dejó de parecernos tan mona cuando le creció el bigote, un mostacho que haría ponerse verde de envidia a cualquier señor del siglo XIX. O a Jose María Íñigo. Es lo mismo.

Al principio la toleré, porque supuse que era una amiga de Zoquete y es de buena educación aguantar a los amigos de tu compañero de piso.

Me equivoqué.

¡Ni buena educación ni leches! Una cosa es una cosa y otra es dejar que te pisen la cara mientras echas la siesta porque quieren usar el sofá. O que te persigan por toda la casa para que les prepares la comida o de lo contrario te muerdan a ti (no hay nada de erótico en ello, créanme).

Pero me equivoqué en algo más: ¡no es amiga de Zoquete! (aquí deben introducir mentalmente un efecto de sonido aterrador. La canción de Esther que les he enlazado más arriba estará bien).

Por fin me había decidido a hablar con mi compañero de piso para que echara a su amiga.

- Zoquete, creo que ya ha estado bien -su novia me dio la razón, aunque ahora sospecho que no hablábamos de lo mismo-.

Él me dijo que sí, que pensaba lo mismo, pero que no sabía cómo exponérmelo sin que me sentara mal, que como él estaba todo el rato en el cuarto tampoco le molestaba tanto...

- Bueno, entonces si a ti no te molesta, se puede quedar unos días más, hast... ¡un momento! ¡Al que le molesta es a mí!

Entonces me contestó que hablara con ella, que para eso era mi invitada. Vale, yo soy un tipo despistado. Si viviera en Metrópolis, creería perfectamente que Supermán y Clark Kent son dos personas diferentes, suponiendo que llegara a llamarme la atención ver a un tipo que vuela (si eso por el esquijama). ¡Pero si fuera amiga mía me acordaría!

Y si yo no la conozco, ni Zoquete la conoce, ni la novia de Zoquete la conoce... es alguien muy poco popular, la verdad. Encaja con el perfil de los habitantes de este piso, por tanto.

- A lo mejor es amiga de alguno de los lectores -propuse.

Zoquete y su novia me miraron raro.

- Oye, que tú eres un muñeco de madera y tú una Barbie de los chinos, a ver quién os habéis creído para juzgarme.

Así que por si acaso, le he sacado una foto para ver si alguno de ustedes la reconoce. Se la he tomado de incógnito porque el miedo se apodera de nosotros como si fuéramos los únicos sexualmente activos de una película de terror (especialmente Zoquete y su novia). O como si fuéramos... bueno, creo que ya cogen la metáfora.

Por suerte no se ha dado ni cuenta. Jijiji.

Jejeje.

JEEEEEJEJ...


Glups.