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martes, mayo 15, 2007

Anómalo y los aviones (II)

En mi anterior post aeronáutico, descubrimos que las bacterias no pueden subir a un avión. Que está José Coronado hasta las narices de viajar en autobús, porque no quiere dejar sus L. cassei inmunitass en tierra, las pobres.
También me preguntaba la inefable Perlita por qué te explican todo el rollo del chaleco salvavidas en los vuelos que no sobrevuelan el mar. Claro, porque si estamos preocupados por el tema de la sequía y el calentamiento global, es poco probable que aparezca un mar en mitad de Despeñaperros. Aunque si Miguel Sebastián* gana las elecciones...

Miguel Sebastián: Y si gano, Madriz tendrá playa. Y wi-fi gratis. ¡Y concierto de los Beatles!
Azorado seguidor: Señor Sebastián, querrá decir los Rolling. Los Beatles ya no...
Miguel Sebastián: No, no: los Beatles, los Beatles.
Azorado y confuso seguidor: Pero es que eso no es posible.
Miguel Sebastián: Si gano yo, todo es posible.
Volviendo al chaleco, el enigma propuesto no es el único que le envuelve. Miremos el gráfico:

Vemos que el chaleco debe usarse en caso de aterrizar sobre un tablero de ajedrez raro. No se puede fumar, eso tiene sentido. Pero ¿y los zapatos de tacón? ¿Es porque no combinan? ¿Va a haber un segurata en la puerta del avión controlando el calzado?:
Segurata: Lo siento, señorita, no puede pasar.
Señorita: Jo, pero si soy mayor de edad y todo.
Segurata: Con esos zapatos no pasas.
Señorita: Pero si sólo voy a avisar a un colega que acaba de saltar. Que en seguida vuelvo al avión, de verdad.
Segurata: Que no pasas. O saltas al Pacífico sin chaleco, como veas.

Se dice que David Meca viaja siempre con zapato de tacón y que ante esta medida declara: "Pscha".
También a señalar en el gráfico precedente la notable elipsis en la narración: ¿qué pasa entre los cuadros 2 y 3? ¿Por qué el protagonista ha cambiado de sexo? ¿O no son la misma persona? ¿Por qué en ese avión nadie tiene piernas de repente? ¿Y por qué todos sonríen en mitad de un accidente de aviación? ¿Acaso todo ha sido planeado por ellos? ¿Ocultan las instrucciones de seguridad mensajes en clave? ¿Cómo ha hecho Pedro J. Ramírez para colarse en mi blog y escribir todo este párrafo?
Lo que me inquieta sobre los chalecos es el pitorro de hinchado "manual", por si falla la anilla. Porque si el chaleco no se puede hinchar dentro del avión, ¿cuándo se supone que vas a soplar? ¿En el trayecto entre la puerta y el agua? ¿O en mitad del océano mientras luchas por tu vida? La respuesta, una vez más, en el folleto de instrucciones de seguridad:

¡¡El hinchado manual es para cuando el avión se estrella en sitios dónde haces pie!!

*Nota para los madrizlenses**: Miguel Sebastián es el candidato socialista a la alcaldía de Madriz.

**Nota para los no madrizlenses: Les excluyo de la anterior nota porque si aquí tenemos poco interés en Miguel Sebastián, ya me imagino que ustedes pasan (más).

martes, junio 13, 2006

Un día en la FNUCK

Pequeña Vq me pide que explique el caso y como (por unos días) es mi jefa, acato sus órdenes.

Todo empezó un día como cualquier otro: la gente hacía peticiones razonables, La sombra del viento seguía sin editarse en bolsillo... Lo normal. Demasiado normal. Seguro que todos habéis pasado por esos días en los que todo es tan aburrido que pones el piloto automático para trabajar. Debí darme cuenta de que algo iba a pasar cuando vi el libro de Jiménez Losantos en política y no me lo llevé a humor, que es su sitio (en la FNUCK somos modernos). Un tipo se me acercó y me preguntó: "¿tienes biblias?". A lo que mi piloto automático contestó, mientras me iba al ordenador: "¿sabes el autor?".
Entonces le miré y supe que la había cagado.

- Autor, ¿eh? -respondió cual Snape-. Pues ahora que hablas de autores, también quiero una copia de todos mis libros.
- Aaaaaaaaaah, sí... estoooooo... ¿usted es...?
- César Vidal.

¡¡¡NOOOOOOOOOO!!! Desesperado, miré a mi alrededor en busca de ayuda, pero mis compañeros estaban ocupados con el libro impermeable que acabábamos de recibir y la manguera de incendios.

- ¿Y no prefiere La sombra del viento en bolsillo? -pregunté para ganar tiempo.
- ¡Ah! ¿Ya ha salido? Mira, pues sí.

Le di unas indicaciones y aproveché la distracción para ocultarme. Saltaba tras un montón de libros amarillos cuando oí un bramido: "no es bolsillo. ¡¡¡ES RÚSTICA!!!".
Me creía a salvo, pero los libros amarillos eran ¡¡La cena secreta!! Ni Javier Sierra ni yo contábamos con un éxito editorial tan grande que me dejó al descubierto en menos de cinco segundos. Corrí mientras César Vidal me perseguía lanzándome unos libros que escribía sobre la marcha. Hasta que, al grito de "¡un chaleco granate!", una octogenaria se lanzó sobre mí, agarrándome de la citada prenda mientras me decía: "estoy buscando un libro". La única forma de deshacerme de ella era quitándome el chaleco granate, así que... lo hice.
El chaleco cayó al suelo mientras la octogenaria insistía en preguntarle si trabajaba allí y César Vidal sacaba la artillería pesada, pasando de la novela al ensayo.
Todo había salido bien... hasta que, junto a mis compañeros, palmeándoles la espalda por el control de calidad que estaban realizando, apareció el Sumo VQ (o RD Supremo):
- Chico, ¿sabes que no puedes quitarte el chaleco en la tienda?

Y esa es la razón por la que estoy en mi casa, sufriendo un trastorno obsesivo-compulsivo que me obliga a ordenar todos los libros que encuentro a mi paso, armado del chaleco granate que debo conservar hasta la ceremonia en la que nombren portador del mismo a mi sustituto. El pobre...

Mi TOC, yo y la (hasta hace poco) desastrosa librería
de mi compañera de piso