Todas las trilogías tienen un final, menos La guerra de las galaxias, que tiene muñequitos y El Señor de los Anillos, que se marca unos 19 finales en la última hora de la última película. Entre eso y que hace tiempo que no cojo un avión (y no será porque no acepte que me regalen viajes), vamos a acabar con la serie Anómalo y los aviones que tanto gusta al abuelo y al niño.
Bien, amigos, estamos en medio de un... er... "incidente" aéreo. ¿¡Qué hacéis con el ordenador!?
- Anómalo, que lo del accidente es un caso hipotético.
- ¿Qué? ¿¡Hipotético!? ¡¡Vamos a morir todos!!
Estoooo... pues eso: ¿qué pasa cuando caen las mascarillas? ¡Que alguien tiene que agacharse a recogerlas!* Al margen de eso, no se puede fumar. Por muy nervioso que te pongas. Insisten en ello porque ha pasado muchas veces: "hum... como está prohibido fumar durante el vuelo normal, aprovecho ahora que estamos en pleno accidente...". También que como ya no habrá riesgo de morir de cáncer...
Bien, analicemos el gráfico previsto para tales situaciones:

Este dibujo corresponde sin duda a primera clase. Se sabe porque te tiran tres mascarillas para que elijas la que más te gusta. En turista están barajando cobrar por las mascarillas. Si te cobran por comer, cómo no te van a cobrar por respirar, que hay más demanda. Ah, el capitalismo...
Por otra parte, vemos el cuentakilómetros. Efectivamente, en lo que tardas en ponerte la mascarilla, el avión va más rápido. Como las instrucciones de seguridad son para calmar a la gente, el dibujo no contempla que se pase de los 40Km/h, pero no se fíen.
La viñeta número cinco muestra a una madre poniéndole una mascarilla a su nene:
- Robertín, ponte la mascarilla que yo no puedo respirar.
- Jo, mamá, pero si yo no me ahogo...
- Pero yo sí. ¡Y a callar!
Pero sigamos, sigamos:
Lo de los zapatos de tacón ya lo sabíamos; pero esta nueva tira muestra divertidas formas para pasar el rato mientras tu avión se cae. Las dos primeras viñetas nos indican cómo puedes putear al de delante y esconderte para que no te pille. Sospecho que el método de camuflaje no es fiable. Eso de "si no le veo, él a mí tampoco" no ha sido sometido a experimentos científicos contrastables. Por mucho que a mí me funcionara en clase de latín.
Las viñetas siguientes nos sugieren un divertido juego del escondite: uno cuenta (viñeta 3) y el otro corre a buscar escondite (viñeta 4). El que cuenta, puede olfetear para encontrar al escondido (viñeta 5). Bueno, no tengo claro si la quinta viñeta es eso o que ha perdido una lentilla. En cualquier caso, no dejen de notar la topera que se ha montado. ¡Y mira que hemos dicho que no se puede fumar tampoco en los accidentes!
*Podría haber sido peor. Se me había ocurrido: "¿Qué pasa cuándo caen las mascarillas? ¡Que suben las más baratillas!" Pero no les torturaré con esa posibilidad.