miércoles, mayo 30, 2007

Anómalo y los aviones (III)

Todas las trilogías tienen un final, menos La guerra de las galaxias, que tiene muñequitos y El Señor de los Anillos, que se marca unos 19 finales en la última hora de la última película. Entre eso y que hace tiempo que no cojo un avión (y no será porque no acepte que me regalen viajes), vamos a acabar con la serie Anómalo y los aviones que tanto gusta al abuelo y al niño.
Bien, amigos, estamos en medio de un... er... "incidente" aéreo. ¿¡Qué hacéis con el ordenador!?

- Anómalo, que lo del accidente es un caso hipotético.
- ¿Qué? ¿¡Hipotético!? ¡¡Vamos a morir todos!!
Estoooo... pues eso: ¿qué pasa cuando caen las mascarillas? ¡Que alguien tiene que agacharse a recogerlas!* Al margen de eso, no se puede fumar. Por muy nervioso que te pongas. Insisten en ello porque ha pasado muchas veces: "hum... como está prohibido fumar durante el vuelo normal, aprovecho ahora que estamos en pleno accidente...". También que como ya no habrá riesgo de morir de cáncer...
Bien, analicemos el gráfico previsto para tales situaciones:

Este dibujo corresponde sin duda a primera clase. Se sabe porque te tiran tres mascarillas para que elijas la que más te gusta. En turista están barajando cobrar por las mascarillas. Si te cobran por comer, cómo no te van a cobrar por respirar, que hay más demanda. Ah, el capitalismo...
Por otra parte, vemos el cuentakilómetros. Efectivamente, en lo que tardas en ponerte la mascarilla, el avión va más rápido. Como las instrucciones de seguridad son para calmar a la gente, el dibujo no contempla que se pase de los 40Km/h, pero no se fíen.
La viñeta número cinco muestra a una madre poniéndole una mascarilla a su nene:
- Robertín, ponte la mascarilla que yo no puedo respirar.
- Jo, mamá, pero si yo no me ahogo...
- Pero yo sí. ¡Y a callar!
Pero sigamos, sigamos:

Lo de los zapatos de tacón ya lo sabíamos; pero esta nueva tira muestra divertidas formas para pasar el rato mientras tu avión se cae. Las dos primeras viñetas nos indican cómo puedes putear al de delante y esconderte para que no te pille. Sospecho que el método de camuflaje no es fiable. Eso de "si no le veo, él a mí tampoco" no ha sido sometido a experimentos científicos contrastables. Por mucho que a mí me funcionara en clase de latín.
Las viñetas siguientes nos sugieren un divertido juego del escondite: uno cuenta (viñeta 3) y el otro corre a buscar escondite (viñeta 4). El que cuenta, puede olfetear para encontrar al escondido (viñeta 5). Bueno, no tengo claro si la quinta viñeta es eso o que ha perdido una lentilla. En cualquier caso, no dejen de notar la topera que se ha montado. ¡Y mira que hemos dicho que no se puede fumar tampoco en los accidentes!

*Podría haber sido peor. Se me había ocurrido: "¿Qué pasa cuándo caen las mascarillas? ¡Que suben las más baratillas!" Pero no les torturaré con esa posibilidad.

6 comentarios:

Ruth dijo...

Como que soy mujer, diré que la segunda tira los dibujos se asemejan peligrosamente a una señora colocándose un tampón, cuestión muy necesaria en caso de accidente, no sea que los de urgencias te pillen sin estar aseada.

Consejo eterno ese de que hay que llevar ropa interior limpia por si te atropellan y eso.

Anónimo dijo...

la semana pasada volvía de mis vacaciones y sufrí un ataque de pánico. No sería nada muy anormal si no fuera porque he sido como Willy Fog y además trabajo para una compañía aérea en el departamento de mantenimiento de aviones. La cuestión es que ahora me da miedo volar y debo hacerlo la semana que viene. Lo último que necesitaba era leer un post como este. snif snif

Fdo. Quelitas

Merisuan dijo...

Corrección: en el escondite, la que cuenta lleva falda, y la que se esconde pantalones, por lo tanto, opto por que la que se esconde ha decidido tirarse por la puerta de emergencia (escondidamente, por eso va a gatas) a ver si la otra tiene lo que hay que tener para ir hasta allí a buscarla.
Véase que en este caso, los chalecos salvavidas han sido olvidados por la organización, ¿qué pasa, si hay humo no hay mascarillas, y si hay mascarillas no hay chaleco?
Cómo se nota que los del escondite son de Turista...

Anómalo dijo...

Ruth, mi entorno me confirma que siempre llega en el momento menos adecuado. Por cierto, ¿ya vio las imágenes del evento. Se os echó de menos.
Quelitas, recuerde que los accidentes de avión son divertidos, así que no hay nada que temer. XD
Merisuan, no sólo eso, sino que, una vez más, el que se esconde ha tenido tiempo para cambiarse de sexo.
No sé por qué sigo volando con esa compañía.

Gato dijo...

Esto que voy a contar es una putada, que los corazones sensibles y los miedosos de los aviones NO SIGAN LEYENDO.

En serio, no leais si sois aprensivos.

Nos lo dijo un piloto el otro día. Lo de meter la cabeza entre las piernas no tiene nada más que una función: facilitar el reconocimiento de cuerpos en accidente aereo.

Ruth dijo...

Nos acordamos mucho de ti el día 25 y nos hubiese gustado estar, pero no está el trabajo como para pedir días libres a troche y moche.

En secreto te diré que mi esperanza es que me despidan y pueda cobrar el paro, pero hasta entonces nuestros movimientos son limitadísimos.